
La Organización Mundial de la Salud define una droga como una sustancia (química o natural) que introducida en un organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa), es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una alteración física y/o psicológica, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento de la persona.
Cuando se consumen drogas adictivas repetidas veces y durante un periodo de tiempo prolongado, el efecto de dichas drogas es cada vez menor. Para que se produzca el mismo efecto de los primeros consumos, es necesario aumentar la dosis de droga. Este proceso significa que el consumidor ha desarrollado tolerancia a las drogas de consumo.
Al mismo tiempo, se desarrolla un proceso por el que cuando deja de consumir drogas, el consumidor se pone enfermo. Es porque se ha convertido en un adicto del consumo de dichas drogas, drogadicto, y si se interrumpe este consumo abruptamente, aparecen los síntomas de la abstinencia, que se eliminan volviendo a tomar drogas. La tolerancia y la adiccion a las drogas están estrechamente relacionadas, ya que la drogadiccion acompaña normalmente a la tolerancia, y los dos procesos son resultado de cambios bioquímicos en el cerebro del consumidor habitual de drogas.
La dependencia de las drogas (adicción)es el uso compulsivo de una sustancia a pesar de las consecuencias negativas, las cuales pueden ser severas; el abuso de las drogas es simplemente el uso excesivo de una droga o el uso para fines distintos a los propósitos médicos.
La dependencia física de una sustancia (necesitar una droga para desempeñarse) no es condición necesaria ni suficiente para definir la adicción. Hay algunas sustancias que no causan adicción, pero que sí provocan dependencia física (por ejemplo, algunos medicamentos para la presión sanguínea), y sustancias que causan adicción pero no la clásica dependencia física (por ejemplo, la abstinencia de la cocaína no trae síntomas como vómitos ni escalofríos; en cambio se caracteriza principalmente por la depresión).
Una droga surte efecto tan pronto como alcanza el cerebro, donde actúa sobre sus receptores. En la tolerancia metabólica, ante la repetición del consumo de una droga el cuerpo va aumentando su capacidad para destruirla y se va adaptando a dicha droga. Entonces la dosis que antes era efectiva, pierde gradualmente su capacidad de producir efectos. Cada repetición de la dosis inicial hace que cada vez llegue menos droga, y durante menos tiempo, a los sitios del cerebro donde actuaba. Y por tanto, es necesario aumentar gradualmente las dosis de drogas para poder experimentar el efecto deseado. La tolerancia metabólica se produce, así, si una droga hace que aumente la producción de la enzima que destruye a esa misma droga.
La tolerancia celular resulta de cambios fundamentales en el propio cerebro. Las neuronas se adaptan a las drogas, de manera que ante un consumo continuado, son cada vez menos sensibles a sus efectos. Así, la dosis tiene que ser aumentada para poder experimentar con toda la intensidad los efectos originales de la droga. A medida que las neuronas se van adaptando a dosis cada vez más altas de drogas, funcionan de forma aparentemente normal a pesar de estar “bañadas” en droga. En este estado, cuando el efecto de una dosis apenas ha desaparecido, permanece en el cerebro una cantidad considerable de droga. Cantidad que ahora aparentemente no hace efecto, pero que si se hubiese consumido la primera vez que se administró la droga, hubiese causado efectos severísimos en el comportamiento, o incluso la muerte. La normalidad aparente de las funciones cerebrales enmascara así un cambio neuroquímico subyacente que sólo se manifiesta si se deja de consumir la sustancia adictiva. En definitiva, el cerebro se ha vuelto adicto de la droga o sea drogadicto.
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